Con brazos tiernos rodeabas mi sólido cuello
como pendiendo de tu cielo, tu mundo.Pisabas en nube de algodón
lejos de esta ilógica realidad.
Tu ingenuidad de niña te llena de ilusión,
de sueños mágicos y provocativos,
que a mi tensa vida resignada,
es linda y cariñosa tentación.
Ven corriendo que ya me voy,
por favor, no me dejes ir,
ven a colgarte de mí
que eres mi cielo, mi mundo.
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