que me oprime el pecho
y cuyo furor busca
y cuyo furor busca
reventar mis venas.
Las tediosas noches de insomnio
Las tediosas noches de insomnio
y el vómito del hambre
que aún no he satisfecho.
Son la culpa de prejuicios beatos,
remordimientos estúpidos
Son la culpa de prejuicios beatos,
remordimientos estúpidos
de ídolos rotos
que me persiguen por arrebatarles
que me persiguen por arrebatarles
lo que me pertenece
y que desde el principio era mío,
y que desde el principio era mío,
mío y tan sólo mío.

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